sábado, 30 de agosto de 2008

El bozal de sumisa y tu polla de chupete

Sé que hablo demasiado, que cuando vienes a casa te pregunto dónde has estado y con quién, qué has hecho y si has mirado a otra mujer. Te pregunto porque quiero saber de ti, porque quiero saber con quién has salido, qué mujeres han ocupado tu cama, qué otras manos han acariciado tu cuerpo y qué bocas se han comida tu hermosa polla que adoro y que ahora es mía. Que pretendo que sólo sea mía para adorarla, besarla e idolatrarla como mi mayor tesoro.

Porque si mi boca te complace, no buscarás otras. Y por eso te he suplicado que me dejes dormir por la noche con tu polla metida en la boca como un chupete, pero dices que te molesta estar así, porque mi postura es incómoda, pero es mi mayor ilusión: tener tu polla de chupete.

Por ahora te conformas con ponerme un aparato que has comprado que me mantiene la boca siempre abierta y que te permite meter tu polla en mi boca cuando vienes de la calle, cuando terminas de trabajar en el ordenador o cuando te place. O cuando hablo demasiado, según me recriminas, lo que me obliga, qué tonto eres, a hablar de continuo para recibir mi premio; para recibir tu polla en mi boca. Qué tontos que sois los hombres.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los hombres de tontos nada...a veces la marioneta se cree titiritero porque mueve sus manos tras los hilos.
Me voy a la ducha. Te enviaré el recibo del agua.

Jean de Berg dijo...

Lo del recibo del agua es una impertinencia y te voy a castigar.
Jean