domingo, 14 de septiembre de 2008

Para que sepas como tratar a tu puta

Todos los días te recibo en la puerta del piso como es conveniente y correcto, como yo he creído prudente que lo sea, y cuando me asomo a la ventana a la hora que más o menos sueles venir y te veo llegar, me voy desnuda a la puerta, me arrodillo, me coloco unas pinzas de la ropa en los pezones, coloco las manos en la espalda y abro la boca, mientras espero a que abras.

Te recibo con mi boca abierta por si quieres meter en ella tu polla para darte la bienvenida, para recibirte en mi hogar porque mi boca y mi coño son tu hogar. Tú lo sabes. Te lo he dicho y suplicado repetidas veces aunque tú a veces andes distraído, porque generalmente me das una caricia palmada en la mejilla y sigues adelante sin detenerte.

Y entonces tengo que acercarme a donde estás sentado y abrirte la bragueta, sacarte la polla y chupártela para darte la bienvenida a tu hogar, a tu casa, a la morada en la que habita su perra sumisa que te ama y se entrega voluntariamente, aunque tú no quieras. Y tú te pones de pie, por fin, y te follas mi boca con placer, con delectación, mientras me sujetas por la coleta y marcas el ritmo y la profundidad con la que te la follas y me usas. Porque soy eso: una puta permanentemente expuesta para ti, para cuando quieras usarme y servirte de mí.

Tengo que educarte para que sepas a qué atenerte, para que aprendas que soy tuya, completamente tuya, y que puedes hacer conmigo lo que quieras. Todavía no estás a mí gusto, pero no eso no es ningún problema. Sé cómo hacer que pronto seas un caballero y sepas como tratar a tu puta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante...