miércoles, 7 de enero de 2009

Me suplicas, en silencio, que me folle tu boca



Sabes a la hora a la que regreso a casa. Y me esperas en la puerta sentada sobre los tobillos, con las manos en la espalda y la boca abierta. Siempre que llego a casa me recibes así, arrodillada y con la boca abierta. “Ya sabes lo que tienes que hacer”, me dices. Casi me lo ordenas. Y por eso, paso por tu lado sin hacerte caso y te dejo allí arrodillada frente a la puerta. No me gusta que me ordenes que te domine, algo en lo que eres experta porque casi siempre te sales con la tuya y me obligas a hacer lo que tu quieres, es decir, a dominarte, someterte y sojuzgarte. A tratarte como la puta que eres, como la puta que rezuma por tu coño y por tu boca.

Pero tú no desistes y permaneces allí quieta, frente a la puerta, dándome la espalda. Así que me he cansado de tu dictadura sumisa y me he vuelto a poner el abrigo para salir a la calle. He bajado al bar, he pedido una cerveza y me la he tomado mientras leo el periódico. Y luego he subido. Ha debido pasar media hora y he supuesto que te has cansado y te has levantado. Eso creía.

Pero cuando he vuelto a abrir la puerta te he encontrado arrodillada, sentada sobre los tobillos con las manos en la espalda y con la boca abierta. Pero esta vez no has dicho nada. Has permanecido callada y con la boca abierta. Y entonces me he bajado los pantalones, te he metido la polla dura, te he cogido la cabeza con las dos manos y me he follado tu boca sin parar, con frenesí, con pasión y arrebato, hasta que me he corrido sobre tu lengua y te has tragado toda mi leche. Y luego me has mirado sumisa, has bajado los ojos y me has dicho: “gracias”.

2 comentarios:

Castigador dijo...

Me ha gustado,verdaderamente está dentro de mi más amada linea.Buenos relatos y buen blog.

Anónimo dijo...

Gran blog, pero esta historia creia que tendría un final diferente ;)


me imaginaba mas una descarga de la cerveza en su boca....