lunes, 10 de agosto de 2009

Gracias, mi Amo, por darme una nueva vida



Hoy reconozco ante todo el mundo, públicamente, que gracias a mi sumisión a ti, he conocido la felicidad, mi Amo, la dicha y esa paz y serenidad de saber que le he encontrado el sentido a mi vida. Que mi vocación es amarte, entregarme a ti y servirte en todos tus caprichos para hacerte gozar porque tu placer es mi placer. Así que inclino mi cabeza, te ofrezco mi culo y te digo:
"Hazme tuya de por vida. Quiero ser tu esclava y que jamás me des la libertad porque no quiero ser libre y aunque tú me las des, yo la rechazaré porque no la quiero".

Gracias, Amo, por quemar mi vieja vida; esa vida triste, rutinaria y sin sentido que malvivía porque la verdadera vida está en ti y no la he conocido hasta que tú me la has hecho ver, hasta que te entregué mi amor y mi libertad para que la gobiernes, para que hagas de mí la mujer más sumisa y entregada, más sometida y enamorada, más puta y más perra.

Porque sólo aspiro a que me gobiernes en mi nueva vida dedicada a servirte, a amarte y adorarte como tu perra más fiel. Y doy gracias a Dios por haber permitido que tú hayas nacido porque eres la maravilla de la creación, la que le da sentido y la persona que me ha devuelto a la vida. Antes de conocerte estaba muerta.

Gracias por quemar mi vieja vida y darme una nueva.
Te amo con toda mi alma y aún me parece poco, muy poco.
Tu esclava sumisa que te ama y que te suplica que cada día la hagas más emputecida.

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