sábado, 1 de agosto de 2009

Soy tu puta zorra y he nacido para ser usada

Hoy me has puesto contra la pared, de rodillas, con las piernas abiertas, la espalda recta y la cabeza alta, pero mirando a la pared con las manos en la espalda, sobre mi culo. Sin poder moverme. Y me has hecho repetir una y otra vez: "he nacido para ser usada". Lo he repetido tantas veces como correazos me dabas en el culo, mientras te decía "te quiero, mi Amo", tras cada correazo.

Y luego, me has hecho vestirme y salir al campo para buscar ortigas. "Que no se te olviden los guantes", me has dicho, porque te cuidas de mí y se conoce que no quieres que me dé urticaria en las manos. Y cuando he vuelto con las ortigas, las he dejado sobre una silla (ya sabía por otras veces qué tenía que hacer), y me he bajado la falda y las bragas y me he sentado sobre ellas. Y luego, me has dado papel y lápiz y he tenido que escribir 50 veces "Soy tu puta zorra y he nacido para ser usada". Con letra caligráfica, sin salirme de las rayas y con meticulosa precisión, mientras mi culo sentía las punzadas de las ortigas y los jugos de mi coño comenzaban a mojar la butaca.

Y todo esto porque ayer se me olvido decirte "te quiero, mi Amo", cuando me diste una hostia. Por que sí, me la diste porque sí, porque puedes, porque ese es tu poder, y porque los dos sabemos y tenemos aceptado que tú puedes hacerlo sin motivo, porque sí o por capricho. O por placer, por tu placer que es lo que yo busco, necesito y me gusta: Que goces al dominarme.

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