domingo, 31 de enero de 2010

Adiestrando mi coño

Todavía recuerdo cuando me escribiste esto:

"Esta noche me llamaste. Como siempre que me llamas, y  estoy como a ti te gusta, como me has ordenado desde el primer día: desnuda, sin ropa, ofreciendo mi cuerpo desnudo para tu uso, para tu disfrute que es el mio.

Únicamente mis pezones adornados con tus pinzas; ésas que me enviaste unidas por una cadena y con mis zapatos de tacón de aguja, esta vez los rojos, los de charol, los de puta mas puta que son también muy elegantes. Me miro en el espejo y me emputezco aún más. Mi coño esta húmedo por la excitación de saber que pronto voy a escuchar esa voz, dulce y cálida, penetrante que hace me abandone a tu voluntad.

Me habías ordenado que comprara un pepino, sin más, esa había sido tu orden y mi placer al comprarlo hacia que me imaginación volara, porque cada día me sorprendes, cada día me enseñas a ser mas puta, tu gran PUTA. Y eso es lo que deseo ser la MEJOR .

Suena el teléfono: un saludo, unas preguntas y unas ordenes claras y precisas. Ponte los auriculares, coge el pepino y un cepillo del baño. Sabía lo que me esperaba, una mezcla de miedo por no saber estar a la altura que deseas y el recuerdo de no lograr lo que me mandas.

Me ordenas que me ponga de rodillas cara a la pared; piernas abiertas, ofrecida a ti, espalda derecha y mi culo a tu disposición. Me ordenas que me meta en pepino en el coño, con las manos en la espalda y que cuente el tiempo que mi coño es capaz de retenerlo dentro sin que se caiga. Uno, dos , tres... al suelo. He fallado tenía que aguantar mínimo hasta 10, me dices que soy mala que tengo mucho que aprender. Es mi deber y por ello me castigas.

Me ordenas que coja el cepillo y que azote mis nalgas, dos veces, una en por cacha pero no oyes o finges que no oyes y de nuevo me ordenas que me azote. Me excita la situación, me excita azotarme porque no soy mala puta, sólo soy inexperta y mi orgullo me hiere, quiero ser buena, LA MEJOR SUMISA QUE HAYAS TENIDO; me azoto con fuerza, con ganas y rabia. De nuevo me ordenas que agarre el pepino y me lo meta en el coño, aunque esta vez me permites que juegue un poco con él, que me masturbe,, mientras tú callas, escuchas como me gusta, oyes mis suspiros, mis gemidos.

"Para" me ordenas. "Venga, manos a la espalda y comienza a contar de nuevo:" uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete... otra vez se cae, otra vez los azotes que me corresponden. Ahora unos cuantos mas no recuerdo el número tal vez fueron tres en cada nalga, mi culo comienza a enrojecerse y mi placer al azotarme va a en aumento.

De nuevo se repite la escena y ahora me ordenas que me masturbe con el pepino en mi coño, que roza las paredes porque me penetro con ira, con ganas, hasta el fondo, rozando mi clítoris, imaginando que es tu gran polla la que me folla, y me gusta, mi coño cada vez esta mas húmedo, mas abierto, mas ofrecido a tus juegos. Sigues en silencio, tan sólo de vez en cuando me dices palabras obscenas: "quiero mas, mucho mas," y el oírte al otro lado me pone cerda, puta, guarra...

Y de nuevo me ordenas parar. Mas caliente cada vez y ahora cuento, uno, dos... hablo y te digo que esta vez no se va a caer, que el pepino es la polla de MI AMO; que la deseo dentro de mi, lo aprieto con fuerza, me siento victoriosa, ganadora del reto. Pero se me olvida contar.. uno, dos, tres.......veinte, y tu me castigas de nuevo, me castigas por no contar el tiempo que lo retuve en mi interior, en mi coño de puta; siete azotes de cada nalga, esta vez mas fuertes. Y me gusta hacerlo porque eres tu el que me azota y mis nalgas comienzan no a dolerme sino a picarme, y supongo que son las púas de cepillo que han dejado marcas en ellas.

Y me ordenas que me masturbe con él y esta vez el desenfreno crece, lo refriego duro con movimientos circulares, abriendo mas mi coño, lo agarro con fuerza introduciéndolo hasta el fondo de mi sexo, gimo, disfruto, te digo que soy muy puta, muy perra, muy zorra, que soy mas de lo que imaginas y será mucho más gracias a ti.

Me gusta, lo he conseguido, mi coño atrapa el pepino que en mi imaginación es tu polla, la que desea tu putita, la que desea sentir en cada uno de sus agujeros. En ese coño que te pertenece y que dominas a pesar de la distancia al igual que dominas mi mente. Me transportas a un mundo de placer inimaginable, difícil de describir para mi.

La sesión se acaba, decides que es hora de colgar, te vas a la cama y tu puta se queda en su habitación desnuda, acostada en la alfombra, y con las pinzas en los labios unidas por una larga cadena que descansa en la almohada, por si tú, aunque no estés, quieres tirar de ella para llamarme a tu lado y usarme como tu puta a cualquier hora de la noche.

Me relajo, cierro los ojos y te siento junto a mi. Esperando con mi coño abierto, mojado y ofrecido a que de nuevo una vez más me quieras usar.

1 comentario:

AMO y esclava dijo...

uauuu, que sesión, saludos a tu señor y felicidades para tí... se nota que vas por buen camino!!!