jueves, 28 de enero de 2010

Tu puta que desea que la emputezcas



Ya no estás, pero todavía añoro los momentos que me dedicaste y los correos que me enviabas:

"Y aquí estoy en mi habitación como me has ordenando. Desnuda como debe de ser, como te gusta, acostada en la alfombra junto a la cama con tus pinzas puestas en mis pezones y en mi coño abierto, grande mojado, guiado por tu cadena que sube hacia la cama, hacía tu mano, porque te quedas dormido con el extremo de la cadena en tus manos por si te despiertas y necesitas usarme. Follarte a tu perra, a tu puta. Y entonces sólo tienes que tirar de ella, de la cadena que se ata a los labios de mi coño con unas pinzas y me despierto y subo rápida a la cama para ofrecerme a ti, mi Amo, y que me uses, me folles, te sirvas de mí para mi placer antes de volver a quedarte dormido.

Pero ahora cierro los ojos para esperar a que me uses a tu antojo, intentando imaginarte en la cama, descansando. Yo en un duermevela, porque así debe de ser estar dispuesta a ti, siempre ,siempre. Mañana te despertaré besando tu polla, lamiendo tus huevos, mojando tus ingles, porque tu perra te ama, te adora y mi único destino es darte el placer que te mereces y sentir con ello un placer hasta ahora desconocido.
Te amo
Tu puta; tu puta que desea que la emputezcas hasta límites que nunca me imaginé".

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