jueves, 20 de mayo de 2010

Castigarte sin motivo

Me gusta cuando me llamas y me dices que mereces ser castiga. Estás desnuda, como siempre que me llamas y sólo llevas las pinzas en los pezones y los zapatos de tacón.
- Qué has hecho.
- Nada, pero una sumisa siempre ha de ser castigada por su Amo
- ¿Sin motivo?...
- Sin motivo, sí.

Y me alegro de que me lo digas porque es lo que yo siempre te he querido dar a entender. Me alegra que tú misma hayas llegado a esa conclusión. Así que te digo que cojas un cepillo de pelo, te pongas los auriculares del móvil, te vayas a la pared te arrodilles cara a ella y pongas las manos a la espalda.
- ¿Cuantos te mereces?
- No lo se. Eso debes decidirlo tú. Pero muchos. Merezco muchos.
- ¿Fuertes o flojos?
- Fuertes.

Y entonces te digo que te quiero y que te des un azote en el culo con la cara plana del cepillo de pelo. Y tú te lo das mientras me dices "te quiero". Y otro, y otro, dejando pasar un tiempo entre azoto y azote para que hablemos.
- ¿Te gusta se castigada, zorra?
- Si, me gusta mucho, mi Amo. Me gusta que me castigues por ser poco puta, zorra y perra.
- Ya lo eres.
- Pero tengo que serlo un poco más cada día y hoy no me he esmerado en ello.

Y entonces te digo que te des otro fuerte azote en el culo. Y otro, mientras seguimos hablando.
- ¿Estás mojada?
- Sí, mucho
- ¿Gozas?
- Si, Amo. Estoy a punto de correrme.
- No te corras. Lo tienes prohibido.

Y te digo que te des otro azote. Y otro. Y otro, mientras seguimos hablando.
- Eres muy puta, muy zorra y muy perra. ¿Lo sabes verdad?
- Lo sé, pero todavía quiero ser más. Creo que merezco más castigo por no serlo más cada día.

Y entonces te digo que te des otro. Y otro. Y otro más, hasta que me avisas de que vas a correrte y te digo que pares. No quiero que te corras todavía. No te lo has ganado.

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