martes, 11 de mayo de 2010

Una perra para ser usada



Te siento sumisa, perra, puta y zorra, muy zorra, cuando tú misma me esperas desnuda en la puerta de casa, te arrodillas, me bajas los pantalones, te metes mi polla en tu boca y llevas tus manos a la espalda. Te siento puta, perra y muy zorra cuando me chupas la polla con devoción, como si te fuera la vida en ello, mientras me miras a los ojos.

Sobre todo cuando me miras a los ojos y me suplicas que te haga más mía, que te ate más corto, que te vacíe de ti misma para convertirte en mi instrumento de placer. Cuando me miras a los ojos y me suplicas que te use, que te entregue a otros para gozar de mi posesión. Cuando me pides con tu mirada que te exponga públicamente para ser follada, para ser usada.

Cuando me suplicas con tus ojos que te haga más mía, que te despersonalice y te moldee de nuevo como si fueras plastilina, para convertirte en un objeto del placer que se usa, se deja, se coge, se usa, se aparta, se coge y se folla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es una maravillosa declaración de amor....tú sí que sabes!
pablo