viernes, 12 de noviembre de 2010

Úsame, te lo suplico

Aún recuerdo lo que me decías cuando estábamos juntos:

- Tengo que obligarte a ser malo; eres un chico demasiado bueno

Y es verdad. Tienes razón. Pero te quiero demasiado para hacerte eso.

- Sé queme amas y por eso debes hacerme feliz y darme placer. Porque no soy tu vecina, ni tu novia, ni tu amante -añades insolente.
- ¿No?
- No, joder; soy tu mujer, pero tu esposa puta, y has de meterte eso en la cabeza –concluyes muy farruca.

Y tienes razón, porque yo nunca he tenido puta, cariño. Había conocido a chicas que te pedían que las atarás a la cama y las poseyeras. O que te pedían que las doblaras sobre tus muslos y les dieras unos azotes en su culito, como si fueras su padre mientras ella se metían el dedo gordo en la boca como un chupete. Eso sí. Cosas propias de los juegos de pareja. O alguna que me había suplicado que mientras las follaba, mientras estaban debajo de mí, les diera unas de bofetadas.

- Dame de hostias, por favor, lo necesito.

Y tú les dabas algunos guantazos mientras ellas se corrían como burras. Sólo eso. Pero tú juegas más fuerte, muy fuerte, porque un día me obligaste incluso a que te llevara a un club de putas de ¡carretera, ¿te acuerdas?, y allí, en la barra, pediste por mí y cuando trajeron la copa, me pusiste una servilleta debajo del brazo y te ofreciste a mí levantándote la falda.

- Soy tu puta, tu zorra. Así que no seas maricón y haz uso de mí, sírvete de mí como la perra salida que soy.

Me provocabas y te cogí de la mano, te llevé al coche del aparcamiento, abrí la puerta, me senté en el asiento, te arrodillé delante de mí y metí mi polla en tu boca para follármela con fuerza y hasta el fondo, hasta que te atragantaras de polla. Pero tú no te atragantabas, ni mucho menos, y sacabas mi polla de tu boca y decías que querías te la follara más fuerte y con más profundidad.

- Fóllate mi boca, maricón. Fóllate la boca de tu puta.

Y me follé tu boca una y otra vez, hasta que me corrí en borbotón en ella y mi leche te caía sobre la comisura de los labios, mientras tú la relamías y me mirabas con esa cara de putón verbenero que pones cuando quieres que te trate como una puta zorra. Que es casi siempre, para que nos vamos a engañar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífico. Piensas como un cabrón y escribes como un maestro. Genial.

Amo A. dijo...

Pues muchas gracias, pero era ella la que lo inspiraba.

Mss.Nikkita dijo...

conservala como oro en paño,... es una gran zorra.
saludos

Amo A. dijo...

Ya no está Nikkita. Tuvimos que dejarlo de mutuo acuerdo por problemas laborales. La vida, en fin, que a veces te impide cumplir con lo que deseas.

█► JOTA ENE ◄█ dijo...

Hola,

Belissimas fotos...

Saludos...!