jueves, 17 de febrero de 2011

Carol, puta y zorra

Una amiga común me había hablado de ti. "Tengo una amiga que se llama Carol, de 25 añitos, que es muy puta y exhibicionista. Le gusta que la follen por los parques, en los portales o en los aseos de las cafeterías. Le da igual que sean tíos, tías o parejas. O señores mayores. También es muy exhibicionista y enseña el coño en los autobuses y le mete mano a sus amigas en cualquier sitio público.
- Una buena puya, vamos.
- Sí, muy puta, muy zorra y una perra salida. Si quieres te la presento.

Y le dije que sí, que me gustaría conocerla porque también me había había comentado que le gustaba hacer gang bang en su casa donde solía follar con sus amigos y amigas sin pudor alguno. Pues es una pena- le comenté-, que siendo tan puta tenga que trabajar de cajera en un súper, porque se podría dedicar a putear, divertirse, correrse como la golfa que es y encima ser una scort, es decir, una puta de lujo que gana mucha pasta.

"Eso le he dicho yo -me comentó tu amiga-, pero me dice que le da miedo prostituirse porque se metería en un mundo desconocido, porque hasta ahora sólo lo hace con sus amigos, con gente que más o menos conoce o le presentan. Pero estoy segura de que le gustaría a rabiar ser puta de pago porque es puta de verdad, una ninfómana salida, una perra guarra que ansía ser follada y follada por cuantos más mejor. Si quieres te la presento-me insistió tu amiga. Y le dije que sí.

Quedamos en una discoteca un jueves o un viernes, no recuerdo bien. Y te buscamos por los lugares por donde solías rondar, es decir, por las zona oscuras y cercanas a los aseos pues te gustaba meterte en ellos para que te follaran allí. Cuando te encontramos, tu amiga nos presentó y nos dejó solos. Eras muy guapa,alta y delgada, aunque no pude atisbar más de ti porque llevabas un abrigo de pieles hasta medio muslo y sólo calzabas zapatos de alto tacón. No llevabas medias pese a que era invierno y hacía frío.
- ¿No llevas medias con el frío que hace? - te pregunté extrañado.
- Ni medias ni nada. Ven y te lo demuestro.

Y me cogiste de la mano y tiraste de mí hacía los aseos de chicas donde me empujaste y te abrazaste a mí para besarme. Querías que te metiera mano allí, que te follara de pie o mientras apoyabas las manos sobre el lavabo. Eso querías, pero ante las dudas por la incomodidad para quitarte el abrigo y la ropa, me dijiste que no hacía falta. Te abriste el abrigo y pude observar que debajo ibas completamente desnuda. Sólo se te veían los zapatos de alto tacón. Y las tetas. Unos pechitos medianos, breves, pero turgentes que apuntaban hacía arriba.
- Joder, qué puta eres.
- Sí, soy muy puta -me dijiste, mientras te arrodillabas, me bajabas los pantalones y te metías mi polla en la boca.
- Soy muy puta, sí, porque gusta exhibirme en los parques públicos, hacer gang bang, acudir a despedidas de soltero y que todos se corran sobre mi cara. Me gustan todos los tíos y tías desde 18 a los 60. Y las parejas y hasta los travestís. Soy una cerda bisexual, una guarra y una puta exhibicionista que se deja meter manos en los autobuses.

No tiene la menor duda por el fervor que ponías al chuparla y porque mientras lo hacías me suplicabas que si me corría lo hiciera sobre tu cara.
- Aún no. Sigue contándome.
- Pues desde el colegio no he podido dejar follar, de ser usada como una cerda guarra y puta.

Eso me decías sin remilgo alguno y no pude evitar correrme a borbotones sobre tu cara y que la leche te cayera por la comisura de los labios. No había podido aguantar lo que me decías y las chupadas y lamidas en la polla y los huevos aplicadas por una puta redomada como tú, por un putón verbenero que ansía más y más.

Así que te cogí, te levanté del suelo, te senté sobre el lavabo y comencé a pasarte la polla otra vez dura por la raja de tu coño de arriba a bajo y de abajo a arriba. Restregándolo, refregándome sobre ella.
- No, no me hagas eso, por favor, que me da mucho gusto, pero no puedo correrme. Sólo me corro agusto cuando me follan.

Y era cierto, pero todavía no quería follarte, quería saber más de ti, de tu pasado, de tus gustos, qué querías hacer. Porque me rondaba la idea de que fueras mi puta y que yo fuera tu chulo. De que fueras una puta de lujo que saliera con buenos clientes a cenar, al cine y a la disco y que te follaran en esos lugares que es lo que a ti te iba, tal y como me había dicho tu amiga. Y eso te propuse.
- Quieres que sea tu chulo. Tu macarra.
- Vale. Me gusta decir eso de que "soy tu puta".
- ¿Te gusta de verdad ser mi puta, mi zorra, mi perra salida?
- Sí, me gusta que me digas eso.
- Es que lo eres. Y lo sabes. Lo serás toda tu vida. No puedes cambiar.
- Me pones muy cachonda. Pero me da miedo. Lo voy a hacer yo sola durante una temporada y luego tú serás mi chulo y te daré la mitad de lo que gane, pero ahora fóllame, por favor.
- No todavía no. Dime más

- Pues me dan igual los hombres que las mujeres o las parejas, ya tengan 18 o 60 años. Y me encanta que se corran encima. Y me encantan las orgías, porque con mis amigas también hago lluvia dorada
- Claro. Eres muy puta y perra.
- Sí, pero fóllame, por favor, porque estoy excitada con sólo pensar en un montón de tíos a la vez, sólo para mi, para que me rodeen y corran encima de mi.
- Si soy tu chulo también te llevaría a despedidas de soltero para que te usen, te follen fuerte, te metan mano, te follen la boca, el coño y hasta los sobacos. Todos a la vez.
- Estas describiendo mis sueños
- Sí, manoseada por todos los tíos salidos y por las perras en celo, para ser usada, abierta, expuesta para ser follada.
- Voy a correrme

Y se la clavé. Le metí la polla hasta los huevos y comencé a follarla, mientras ella gemía, daba grititos, y yo le decía lo que le esperaría si accedía a ser mi puta, como ella quería, como le había comentado a su amiga.
- Estarás abierta, bien abierta para todos.
- Siiii
- A cuatro patas y pasando delante de todos ellos con las pollas duras.
- Me encanta abrirme bien.
- Claro, ofreciéndote como una perra sumisa tanto a mchos como a mujeres o parejas.
- Sisisisisisi
- Para ser montada como una perra por ellos, cuando quieran y como quieran, porque mientras uno te follará la boca, otro te follará el coño, y hasta los sobacos. Y te pellizcaran los pezones.
- Joder que puta soy -me decías gritando.
- Muy puta, sí.
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
- ¿Te has corrido, guarra?
- Me corrí.

Y yo también me corrí, me lavé, te cerré el abrigo, te limpie con un papel el semen que te caía por los muslos y te arreglé el pelo. Y salimos. En la barra nos tomamos una copa y seguimos hablando.
- Joder, que puta que eres. Eres la puta más fácil que he conocido. Un putón de verdad, lo vas a ser toda tu vida, cada vez vas a querer ser más puta, cerda, perra y guarra. ¿Quieres que sea tu chulo?
- Sí, me gusta ser tu puta. Pero déjame probar yo primero sola, con algunos tíos que conozco para ver que tal me va y si sale bien, serás mi chulo. Te daré la mitad de lo que gane, pero en estas semanas de prueba será todo para mí. ¿Te importa, puedo hacerlo?
- Sí, mi puta. Hazlo. Y tenme al tanto.

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