domingo, 13 de marzo de 2011

Tienes miedo de ti misma, de ser demasiado zorra



Sabemos que en tus sueños húmedos te sientes zorra, perra salida, puta de barra y putón verbenero. Tú también lo sabes desde hace mucho tiempo. Tienes vocación, estás llena de ansia de sumisión, de someter a la polla de un macho o de varios machos o de varias hombres. Sabemos que ya lo has hecho. Pero quieres más. Eso no te basta. Tú quieres traspasar algunos límites con los que fantaseas, pero temes no encontrar el camino de regreso a la cordura. Pero, dime, entre tú y yo, ¿qué es la cordura?

Tú sabes que lo cuerdo, lo razonable, tu estado natural, es el de zorra, de puta y de perra salida que anhela una caricia y un macho que la monte como una yegua. Necesitas azotes y un beso. Severidad estricta y cariño. Tú sabes que no puedes estar más de dos días sin follar, que te masturbas dos o tres veces al día y que eres una mujer muy pasional que todavía cree en el amor. Porque para entregarte de verdad, completamente como nunca has hecho hasta ahora, aparte de un polvo ocasional, una orgía de fin de semana o un polvo de alquiler, necesitas amar, estar enamorada.

Y todavía no has encontrado al hombre, al macho, que te doble, que te saque tu rebeldía y te domestique como puta y zorra. Pero de verdad, para siempre y sin que puedas tener ni tan siquiera la tentación de querer pedir tu libertad. Que te dome, te ate y te adiestre en la sumisión con estricta disciplina, pero con amor. Con cariño. Con tierna crueldad. Quieres ser emputecida porque ansias ser objeto de uso público, el exclusivo del placer de los demás. Gozas tú más que el que te usa. Esa es tu ventaja y tu perdición: Que eres más puta que los viciosos.

Tu misma quieres encerrarte en la jaula de la sumisión y tirar la llave. Pero tienes miedo. No miedo a tu Amo, sino a ti misma, a dónde puedes llegar, a lo que sueñas de verdad, a lo que anhelas firmemente: ser la puta zorra de un Amo que te quiera, te mime, te castigue duro y te entregue a cualquiera para que disfrute de ti y que él se pueda sentir orgullo de ti, de su zorra, de su sumisa, de su perra que se entrega para darle gusto a su Amo y a quien él decida.

Porque tu cuerpo está hecho para ser usado, lo sabes. Cada milímetro de tu piel está disponible para ser manoseado, pellizcado, torturado o acariciado, y tu coño está constantemente preparado para chorrear los jugos de tu placer por los muslos e incluso encharcar el suelo. Porque eres zorra, lo sabes. Eres puta fácil y todos sabemos que si fueras profesional te correrías con los clientes, que es algo que jamás hacen las profesionales. Tú sí. Tú si te corres con los clientes porque eres más que puta: eres un putón insaciable.

Sabes y sabemos que eres una zorra salida, perra y sumisa que anhela que la usen, que la monten, que la pasean a cuatro patas entre un montón de machos y hembras para chupar pollas, coños y culos. Para ser manoseado, usada, follada, exhibida, expuesta y ofrecida al mejor postor. Incluidos los travestís, si se tercian. Por qué no.

Tienes ansias de entregarte, de darte, de ofrecerte, de exhibirte, de ver el placer que provocas en los demás como simple objeto sexual que se pasa de mano en mano para ser usado y disfrutado. Eres un mujer pública, abierta, mojada, excitada permanentemente que ansia ser el objeto sexual de los demás. Quieres ser libre al sentirte esclava, quieres liberarte al atarte, quieres ser parte de esa otra persona, adquirir su voluntad para dejar de ser tú y abrirte en canal para ofrecerte.

Porque estás hecha para el disfrute de los demás, y lo sabes. Porque estás hecha para ser entregada y follada. Porque anhelas ser usada y pasar de mano en mano para que te gocen, te follen, te monten como una yegua y te follen sin piedad hasta que tu coño diga basta. Si lo dice.

Te mueres por ser solo eso: un instrumento del placer de los demás, porque tú placer es ver, sobre todo, que los demás lo tienen al emputecerte. Quieres ser emputecida, sin límites, pero tienes miedo. No a lo que te puedan hacer, a lo que te hagan o a lo que te pueda hacer tu Amo, sino miedo a ti misma, a tus deseos, a lo que de verdad sueñas. Tienes miedo de lo que quieres ser. Y hasta que no te liberes de tu miedo no podrás ser feliz. Necesitas amar, entregarte, ser usada por el hombre que te ame para que te trate como una princesa y como una zorra, como una reina y como una puta portuaria.

Pero tienes que perder el miedo a ti misma. Ese temor a cumplir lo que de verdad anhelas y sueñas. Ese miedo a ser lo que de verdad eres. Ese miedo a ser cuerda y dejar la locura de reprimirte por miedo a ser como eres: una zorra exhibida, expuesta y siempre abierta para ser follada, emputecida y usada al servicio del placer de los demás.

Ese es tu sueño, tu destino y tu mundo real. Lo demás, la realidad, es el decorado artificial de una obra de teatro que interpretas todos los días para evitar vivir tu vida de verdad: la vida de una zorra salida que ansia ser el instrumento del placer de los demás. La zorra que quiere ser usada, expuesta y ofrecida al mejor postor para darle todo el placer porque tú placer es ver que los demás lo tiene. Sólo eso. Así de sencillo. Y tan complicado, amor mío.

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