domingo, 10 de abril de 2011

María, la puta zorra



Te llamas María, aunque te gusta que te llame puta, zorra o perra sumisa. Porque lo eres. Eres muy puta y zorra y sólo con oír estás palabras ya mojas tu coño. Tienes los reflejos condicionados y te excitas sólo con la posibilidad de serlo. Por eso, cuando te dije que si algún día estábamos juntos te llevaría a un club BDSM o a un club Swinger para poder disfrutar de ti, para que fueras usada como a mí me gusta y excita.

Irás desnuda bajo un abrigo de pieles y calzarás una altas botas de tacón -te aclaré. Con esta vestimenta aparentarás ser una chica "normal" por la calle pues nadie reparará en que debajo del abrigo, mi puta zorra va completamente desnuda. Y cuando lleguemos a la puerta del club te desabotonaré el abrigo de pieles y pondré en tu cuello un collar con una cadena. Así todos podrán ver mi tatuaje en el culo con la marca (AA) de mi propiedad que tú misma te hiciste voluntariamente en un local Tatoo, sin consultar conmigo. Un día viniste a casa, te bajaste la minifalda y me mostrates tu culo marcado.
- Me gustaría que me marcarás al rojo vivo con un hierro, como a las vacas y las esclavas, pero sé que tú ni quieres. Así que me he hecho esto-me explicaste señalando con un dedo la marca en tu nalga.

Y eso hiciste. Pero en el club Swinger tiraré de ti para entrar en el local en el que nada más vernos entrar se harán una composición de lugar de lo que somos (Amo/sumisa); pero sobre todo de lo que tú eres: una perra, una puta zorra que ya lleva el coño mojado y le caen los jugos por los muslos. Porque te caerán. Lo sabes. Los dos lo sabemos.

Y allí te ofreceré a parejas, hombres y mujeres, mientras te tengo atada del cuello por la cadena, para que te soben, te magreen, te usen, te follen y te sientas usada y puta, muy puta. Yo me sentaré en un sillón frente a vosotros con el extremo de la cadena en mi mano, para recordarte que aunque te ceda para uso público, sigues siendo mía, mi puta y mi zorra. Para que no se te olvide que aunque ejerzas de puta, yo soy tu Amo, tu chulo y tu macarra, que presume orgulloso de posesión para que los demás lo disfruten.

Porque me gusta tenerte atada de la correa y la cadena, mientras eres usada, manoseada, follada y prostituida, aún sin cobrar, pues me llena de orgullo disponer de una perra tan salida y putón, y que los demás disfruten de mi posesión. Y tú te ofrecerás mojada, guarra y cerda, para que los demás te usen y te follen.

Y que yo pueda sentirme orgullo de ti, de mi posesión, de tener en propiedad la mujer más puta y zorra que jamás nadie haya conocido. Porque es imposible emputecerte más de lo que tú ya eres por tu propia naturaleza. ¿O si?

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