jueves, 28 de abril de 2011

Me susurró lo zorra que era, me dijo que soy su puta, su perra....

No había podido eludir la invitación a la fiesta, aunque no me apetecía nada, tuve que ir, estaba intentando disimular mi aburrimiento cuando sonó mi móvil, era Él, no lo esperaba, el corazón se aceleró y sentí ese pellizco en la boca del estomago....
-¿Dónde estás?-pregunté.
- Cerca de ti -me dijo con un tono que hizo que mi sexo se estremeciera- Cuando te vuelva a llamar sal de ahí, te espero en el coche.

Colgué el teléfono, y me fui al baño, quería retocarme, estar guapa y lista para él, pero los nervios hacían temblar mis manos, por lo inesperado del encuentro y por la tensión que suponía iba a haber entre nosotros: los días anteriores no habían sido demasiado buenos, su pequeña y dulce zorra no se portaba como Él quería, pero este no es un camino fácil para una novata....Hay que vencer muchos miedos, mucha resistencia; hay que dejar atrás la rebeldía, el orgullo....Esto no se consigue en un abrir y cerrar de ojos, es un camino largo y a veces tortuoso, como dice la canción.

Sentí de nuevo el móvil vibrando, ya había inventado una excusa para ausentarme y no sé si fui muy convincente, pero al menos, serviría para que no se extrañaran por mi ausencia. Salí de allí y me dirigí a la calle. Él me esperaba en el coche y subí a él sin decir nada. Él tampoco habló y condujo durante unos minutos hasta llegar a un lugar bastante discreto, donde aparcó y sentí su mirada recorrerme con esa mezcla de ternura y perversión que hay en ella...Entonces supe que no estaba enfadado, al menos no mucho. Empezamos a hablar de cosas nimias, esta vez no le besé, siempre me ha gustado mucho besarlo, pero pude contener mi deseo de hacerlo...

Mis manos me traicionaron y empecé a juguetear con su pelo, entonces el me besó dulcemente y me llevó a la parte de atrás del coche, allí fue dulce y tierno, quise acariciar su entrepierna, pero apartó mi mano. Ya tendría que saber que no es cuando yo quiero....no aprendo. Metió sus manos en mi tanga y acaricio mi coño completamente mojado, estaba ansiosa y me dejó besarle como a mi me gusta, metiendo mi lengua con avaricia dentro de su boca y mientras le besaba, desabrochó su cinturón y guío mi mano hasta su polla.

Entonces empujó mi cabeza, me hizo tragar toda su verga, grande y dura a la vez que me metió dos dedos en mi vagina, y con la otra mano siguió empujando la cabeza para hacerme tragar toda su polla. Le gusta follarme la boca así, con fuerza, sabiendo que casi me atraganto. Pero entonces sacó los dedos de dentro de mí, para poder agarrar ahora con ambas manos mi cabeza....


Me susurró lo zorra que era, me dijo que soy su puta, su perra....aceleró el ritmo y aumentó la presión, casi no podía respirar y sentía su polla entrar y salir de mi boca, para casi chocar contra mi garganta y me provocó algunas arcadas, pero aguanté cada embestida sintiéndome cada vez mas usada, lo que me hizo muy feliz..

De pronto separó mi cabeza bruscamente de su entrepierna. Desconcertada y aun con la boca abierta , me obligó a mirarle mientras me dijo que soy suya, que soy su zorra y me preguntó si lo sabía y que solo le comía la polla a él. Le contesté que si, y me dejó seguir con mi dulce tarea
de lamer, chupar y tragar....

Noté que apretaba cada vez más fuerte mi cabeza, casi me estaba ahogando, le oi casi gritar y empecé a sentir dentro de mi boca su dulce regalo. Adoro este momento....poder tragármelo todo, poder sentir la intensidad de su orgasmo....Y la satisfacción me invadió cuando me di cuenta de que había terminado. Me gusta recrearme un rato lamiendo su polla, sin dejar ni una gota de su leche.

Me dejó abrazarle hundiendo mi cara en su pecho, mientras me apretaba con sus brazos. Estuvimos así unos minutos, pero ya los dos sabíamos que yo debía volver a la fiesta. Me arreglé como pude y en pocos minutos estábamos de vuelta. Me dio un último beso, bajé del coche y me miro de nuevo, antes de que yo entrara de nuevo en la fiesta.

Pensé que no había estado tanto tiempo fuera pues se me había pasado el tiempo volando, pero el anfitrión de la fiesta se acercó a mí (un hombre de unos sesenta años), me miró y me dijo, que había tardado mucho. Había preguntado por mí a mis amigas y en su mirada sentí que sabía lo que había estado haciendo o que lo imaginaba quizá, pero eso era imposible.....

3 comentarios:

Sweet dijo...

Careless whispers... not so careless, haha.
Un beso.

Amo A. dijo...

Cierto.

Lolita dijo...

Delicia!