martes, 9 de agosto de 2011

Una perra, puta y zorra, campeona (II)


Y lo estuviste, porque no te permití que te corrieras y para tal menester, procuré no azotarte más porque eres una puta fácil y te corres sólo con oler el cuero de la correa. Así que te mantuve en castidad hasta que pasados unos días, llegamos al club swinger en el que se iba a celebrar la competición.

El Campeonato constaba de tres pruebas y la primera consistía en chuparle las pollas a unos jóvenes voluntarios que estaban en fila. Se trataba de que la zorra se fuera familiarizando con esas pollas y las asociara al nombre del chico que colgaba de su cuello. La prueba duraba 5 minutos.

Tú fuiste pasando por delante de ellos, chupándoles las pollas a cada uno, mirándolos a los ojos como sabes hacer con esa cara de puta que pones cuando chupas polla, mientras procurabas memorizar el tamaño y el grosos de cada polla, además del nombre de su propietario. Pasado el tiempo, ellos se irían Glory Hole o Pasillo francés, en el que meterían sus pollas por los agujeros y tú tendrías que identificarlas. Saber que polla era de cada chico.

Así que tras chupar las pollas durante 5 minutos, cuando te tocó tu turno vi como te metías en el "pasillo francés" donde asomaban las 6 pollas por los agujeros. Tres a la derecha y tres a la izquierda. Y fuiste chupando de nuevo las pollas para ponerlas duras y cuando conseguías saber de quién era, gritabas su nombre y la juez anotaba el tanto. No fallaste ninguna. Acertaste quién era el propietario de cada polla porque como buena puta zorra que eres, saber memorizar y no se te olvida nunca el tamaño y grosor de cada polla. Incluso recuerdas cómo ponerlas más duras. Lo sé por experiencias anteriores.

Así que ganaste, como yo espera e intuía, y pasaste a la segunda prueba del Campeonato de España de Putas y Zorras. Una segunda prueba que consistía en ver qué puta conseguía que otros chicos se corrieran antes, pero ahora follándote el coño. Así que cada zorra sumisa hizo lo que puedo para conseguir que los chicos las follaran y se corrieran, marcando unos tiempos que yo sabía que tú ibas a pulverizar. En efecto. Cuando te pusiste en trajín, comenzaste a mover el culo en círculos delante de ellos, a ofrecerte viciosa y puta, sonriéndoles, sacándoles la lengua y murmurándoles que te follaran. Suplicándoles más bien.
- Fóllame, te lo suplico –les pedía uno a uno.

Y lo hicieron. Los seis chicos fueron pasando por tu coño, cogiéndote de la cintura y follándote a cuatro patas, corriéndose en tu coño y llenándotelo de leche, hasta el punto que el charco te empapaba las rodillas. Batiste todos los tiempos anteriores. Lo sabía. Estaba orgulloso de ti y eso te dije antes de que pasaras a la siguiente prueba.

(continuará)

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