sábado, 23 de junio de 2012

Una puta zorra en el 'glory hole'


-Quiero que me ames – me has dicho,  mirándome a los ojos.
 Y me he encogido de hombros, cariño, porque sabes que te amo.
 - Te amo mucho, cielo –te he respondido.
- Sí, lo sé, pero no me lo demuestras. Me tienes olvidada. No me haces caso. Ya no sé qué hacer para que te ocupes de mí.

Y he sonreído. Porque es cierto que últimamente no te hago mucho caso por motivos laborales, porque salgo cansado de trabajar y cuando llego a casa no tengo ganas de nada. Sé que tú me has dicho reiteradamente que no quieres que trabaje, que tú ya ganas el dinero para mí, que tienes un buen trabajo y que ganas mucho para los dos, para que yo no tenga que preocuparme, pero a mi me gusta mi trabajo, te he dicho muchas veces y si accedo a que trabajes tú sola, perdería mi independencia. - Todo lo que gane iría a tu cuenta y tú administrarías el dinero, lo sabes.
 - Sí, lo sé, pero yo no me sentiría libre.
- Pues entonces hazme más caso.

Y te has puesto delante de mi a cuatro patas moviendo tu culo de perra en círculos para tentarme, para atraerme hacia ti; para que te folle como una puta salida que es lo que eres porque veo que al mover el culo, los labios del coño que te aparecen entre ellos, brillan mucho y sospecho que estás mojada. Muy mojada, según he comprobado al levantarme para tocarte tu coño de perra salida y comprobar que, efectivamente, tu coño rezuma los jugos de tu excitación porque te pone muy cachonda   estar así expuesta, ofrecida para ser usada. Te gusta una barbaridad que te use, que me sirva de ti para mis caprichos porque tu placer es ver que yo lo tengo al sentirte perra, zorra, puta, usada y exhibida para ser follado en cualquier momento, en cualquier lugar,   con quien quiera y cuando quiera. 
 - Cada día te noto más zorra, más puta, más perra.
- Pues entonces demuéstrame que me amas y úsame, sírvete de mí. Hazme de verdad tu puta, tu zorra, tu perra.

Y he asentido, te he cogido de la mano y hemos salido   a la calle. ¿Dónde me llevas?, me has preguntado. Ya lo sabrás, te he respondido mientras subo al coche y te conduzco a un club swinger en el que sé que hay un “glory hole” o “pasillo francés”. Un servicio que, como ya sabes, consiste en una pared o cubículo con agujeros en los que los clientes anónimos meten sus pollas para que las zorras las mamen, sin saber de quién es esa polla. Tienes que hacer de puta sin saber quién es el que te usa. Sé que eso te da mucho morbo, que te pone mjuy cachonda porque te sientes usada,  y por eso cuando hemos entrado te he llevado directamente al cubículo.

No había ninguna polla por allí pues la gente sabía que no había puta dispuesta, pero cuando se ha corrido la voz, han aparecido las primeras pollas por los agujeros y he visto que se formaba cola de clientes para que le chuparas la polla. Así que he cogido un taburete, me he sentado en la entrada del cubículo y te he dicho que empieces a mamar polla hasta que se corran porque cuando lo haga uno, otro macho ocupará el lugar y meterá su polla por el agujero para que se la mames y lo hagas correrse.
 - Sácate las tetas que quiere ver tus pezones duros.
- Sí, mi Amo.
- Y prepárate porque hay cola –te he advertido.

Y tú me has besado, te has arrodillado, te has sacado las tetas y has comenzado a chupar la primera polla que había asomado por el agujero hasta que has conseguido que se corra. Y luego otra. Y otra. Has estado más de una hora chupando pollas, hasta el punto que junto a tus rodillas había ya un charco de semen.
 - ¿Cuántas pollas has mamado? –te he preguntado cuando ha pasado la última.
- No lo sé, mi Amo. He perdido la cuenta.
- Entonces he de castigarte.
 - Lo sé, mi Amo. Me lo merezco.

 Y te he llevado a casa, te he duchado con mimo, te he atado desnuda a la argolla que hay en nuestro dormitorio y te he azotado el culo a razón de 10 latigazos por cada polla que has mamado.  Pero cuando llevaba unos 40 he tenido que parar proque has comenzado a correrte sola, tocándose sólo con el látigo y como sé que ere smultiosgásmica, puedes estar así, de orgamos en orgamos, durante un buen rato. Así que he parado.
- No pares, cabrón, que estoy corriéndome sin parar.
- Lo siento, pero tu placer me pertenece, ya has tenido seis orgasmos seguidos y quiero parar, dejarte excitada para que estés más perra.  ¿Lo comprendes?
- Sí, amo. Lo entiendo.

Y  me he sentado en la cama y me he puesto a contar el dinero que me han dado por cada servicio. Porque cada tío que ha pasado ha pagado 50 euros. 10 para el dueño del club y 40 para mí.
 - Eres una buena puta. Ganas el dinero a espuertas.
- Todavía podría ganar más si tú quisieras, amor mío.
- Lo sé, pero tengo que contenerte porque eres tan puta y tan zorra que te pasas.

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