miércoles, 24 de octubre de 2012

Que puta eres, cariño


Te has echado sobre el borde de la cama, has abierto la boca y me has dicho: “fóllame la boca”. Pero yo te he dicho que no, que no quiero hacer lo que tú quieres, porque estoy harto de la dictadura del sumiso y se hace lo que yo diga. Así que te he metido la polla en la boca despacio, muy despacio. Follándotela pero no como a ti te gusta: fuerte y con pasión, sino despacio, para recrearme en el momento. 
Recreándome en la suerte, notando como tus labios rozan lentamente mi polla mientras tú la recibes como una buena puta sumisa, que lo eres, porque te encanta mi polla, chuparla, adorarla, lamerla e incluso dormir con ella metida en tu boca, como si fuera tu chupete. Porque para ti es un chupete y no puedes vivir sin ella. Eres así de puta, de zorra y de perra salida. Ni tan siquiera puedes dormirte sin tener una polla en la boca. Y cuando te levantas no paras de seguirme para que te la meta.


Te gusta estar follada por mi polla. No  puedes vivir sin tener una polla en la boca, debe tener algo que ver con el complejo de Edipo. O de Electra. Y lo más extraordinario es que te da igual que polla sea porque a veces te tapo los ojos e invito a mis amigos que, en vez de ver el fútbol, prefieren ir metiéndote la polla en la boca, por turnos y en fila, para follártela y correrse en ella. Y tú te tragas el semen como si fuera la leche de un biberón. Que puta, eres cariño. 
- Folláme la boca como Dios manda -me pides desesperada.
Y entonces sí. Entonces si te he hecho caso porque te he tocado el coño y lo tienes muy mojado pues los jugos ya te caen por los muslos. Así que te he levantado, te he puesto de rodillas, te he cogido la cabeza y te la he follado. Sin más. Sin más preámbulos o cariños. Follándome tu boca  de puta sumisa, de puta zorra, de putón verbenero que suplica ser follada por todos los agujeros, pero especialmente la boca. Eres tan putón, cariño.

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