martes, 16 de octubre de 2012

Te recuerdo que soy tu puta sumisa


Sólo quiero recordarte, una vez más,  que te quiero, que te amo y soy tuya. Completamente tuya, mi Amo. Desde la raíz de mi pelo a las uñas de mis pies. Toda tuya, entera, al completo. Incluidos mis pensamientos, mis deseos, mis anhelos porque son los mismos que los tuyos. No, no es cierto. Yo quiero más, mucho más, aunque tú te niegues a dármelo. Me castigas reteniendo mi entrega y amor por ti. Pero no importa.

Por eso te suplico que me dejes amarte, ser tu sumisa y que me domines porque quiero ser tuya y que te apoderes completamente de mí, de mi voluntad, para que me uses para tu exclusivo placer. Que seas egoísta y me uses para darte placer porque sólo nos importará tu placer. Que hagas conmigo todo lo que te dé la gana. Todo. Absolutamente todo lo que se te encapriche. Quiero entregarme a ti para tu exclusivo placer, para que me uses, para que hagas conmigo lo que quieras.

 Quiero servirte, adorarte, amarte y entregarme a tu voluntad para amarte sin límite, para que tu poder sobre mí sea total, para ser tu esclava real que disfruta de la esclavitud a ti, mientras tú gozas libremente con quien quieres, cuando quieres, como quieres y dónde quieres. Pero sobre todo: quiero que me dejes amarte completamente. De arriba abajo. Sin límite, y que tu poder sobre mí sea total y absoluto. No quiero respirar sin tu permiso, amor mío.

Te quiero más que a mí vida y sólo quiero complacerte y darte placer, a costa de mi sufrimiento, que es mi placer y el tuyo. Déjate llevar por tu egoísmo, por tu placer y haz conmigo lo que quieras porque sólo quiero que sea feliz y que disfrutes del placer que te proporciono. Es mi forma de demostrarte lo mucho que te amo.

Quiero sufrir por ti para que tú goces porque ese es mi placer. Verte gozar al verme a mi sufrir por ti, es decir, gozar y correrme gracias a ti. Porque con sólo mirarme ya me mojas el coño y si me das una palmada en el culo chorreo los jugos muslo abajo. No conozco otra forma de amarte que siendo tu esclava, amor mío, porque un pintor ve un paisaje que le gusta, que lo emociona y coge un lienzo y pinta en él lo que siente. Yo te amo y mi esclavitud a ti es el lienzo en el que pinto mi amor a ti. Me expreso así con la sumisión.

Con mi esclavitud te expreso cuanto te amo, te pinto mi amor porque esa es mi forma de amarte: siendo tu más sumisa esclava, tu puta, tu perra, tu zorra. Una puta sumisa que ama tu libertad, mientras te suplica que me quites la mía.
Quiero pasar el resto de mi vida encadenado a los pies de tu acama.
Para amarte sin límite alguno.

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