miércoles, 7 de noviembre de 2012

Altiva y perra sumisa



Altiva. 

Te quiero altiva, orgullosa y feliz. Que levantes la cara muy digna para proclamar que eres sumisa, puta y zorra, pero que estás orgullosa de serlo. Que miras a las demás mujeres por encima del hombro porque ninguna está a tu altura. Porque la humillación y la entrega te dignifica, te hace más mujer y más libre. Te quiero altiva, segura de ti misma, orgullosa de ser puta, zorra y sumisa. Muy orgullosa. Y presumiendo ante el mundo de serlo.

 

 

 

Sumisa.- 

 Y te quiero sumisa, entregada, obediente y sencilla, cuando seas usadas como un objeto de placer, como un recipiente en el que se deja la leche o las llaves, como el objeto de placer que se coge, se usa y se deja. Con cariño, pero sin concesiones. Con delicadez, pero con severidad. Te quiero sencilla, muy sencilla, cuando tengas que demostrar que por encima de ti está el placer de los demás, que sólo eres un objeto de su placer y que tu placer es ver que los demás lo tienen al usarte. Eso esto, cariño. No queremos más de ti.

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