sábado, 1 de diciembre de 2012

Entregada a ti sin miedo, sin pudor, sin tapujos...


Me has azotado de nuevo el culo, mi Amo, porque te he insistido mucho en que quiero ser tu zorra, tu perra y tu puta, pero más, mucho más aún porque todavía lo soy poco. Y tengo remordimientos por ello. Y tú te has cansado de “mi arrogancia”, según me has dicho y me has azotado el culo con la fusta que te regalé por tu cumpleaños. Tú no lo sabes, pero no es una fusta de correr, sino de doma. Es la más dura que existe, la más dura que encontré a la venta.

Y mientras lo haces te digo una vez más, que te amo y que soy tuya y me inclino ante ti para que me domines, me sometas y me sojuzgues completamente. Para ser lo que tú quieres que sea. Para convertirme en la putita sumisa que siempre has deseado. Y me inclino ante ti porque es lo natural, lo prudente e incluso lo racional y necesario porque tú has nacido para dominarme y yo para ser tu más sumisa puta. Y me inclino ante ti, ante tu voluntad y ante tu saber estar, tu dominio de ti mismo, tu inteligencia, tu elegancia, tu estilo y tu personalidad.

Y tu estricta severidad, no exenta de cariño. Y tu estricta disciplina y tu dulce posesión que me llevan a inclinar mi cuello y mi voluntad, para que pongas en ella el pie de tus antojos, de tus deseos y caprichos. Porque soy tu puta sumisa y te amo completamente entregada a ti sin miedo, sin pudor, sin tapujos. Porque si me lleves más allá de todos los límites racionales, el mundo me parecerá maravilloso y querré vivir. Amaré la vida porque en ella estarás tú y sólo con soñar contigo ya me siento viva y quiero vivir más, mucho más.

Y hasta deseo que haya vida después de la muerte para seguir siendo tu esclava, tu puta sumisa, tu sumisa zorra que suplica poder seguir amándote entregada. Y después de esta otra vida querré otra más y si es posible rencarnarse quisiera rencarnarme siempre en tu puta esclava para vivirte, para ser tuya a perpetuidad, por los siglos de los siglos y por la eternidad. Porque hasta una eternidad me parece poco para ser tu más sumisa perra; tu más sumisa puta sumisa.

Así que te suplico que me enseñes una nueva vida en la que tu voluntad será la mía y en la que iré dando los primeros pasos de una nueva vida en la que aprenderé que tú lo eres el todo, la esencia de una vida que sin la sumisión a ti, no merece la pena vivirla. Es la muerte, porque tú eres la vida, mi vida, la que da la el sentido a mi vida que sin ti es sólo sobrevivir a malas penas, sin ilusiones, sin esperanza, sin anhelos, sin deseos, sin sueños.

Un verdadero infierno La vida sin ti, sin ser sumisa a ti, no es vida, es sólo el infierno; el infierno que vivo ahora cuando me desaíras y no me azotas como yo quiero. Hasta que mi sangre nuble tu pasión. Y entonces será un halago que me digas que me amas, salpicado por mi propia sangre. Te quiero, amor mío.
Tu puta perra que te ama.

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