domingo, 9 de diciembre de 2012

“Soy tuya, cabrón, trátame como la puta sumisa que soy"

He vuelto a entrar al cuarto, después de azotarte el culo con el cepillo de pelo, pues quería ponerte una crema para que se suavizara el escozor de tu culo de puta azotado. Pero te he visto en esa postura, ofrecida, y me he quedado perplejo. “Sigue, cabrón, no pares”. Y me he vuelto a sorprender porque no tienes hartura, no paras de provocarme y cada día deseas más el castigo, que te someta, que te haga mía. “Soy tuya, cabrón, trátame como la puta sumisa que soy o me busco un Amo de verdad”.

Y entonces si, me has cabreado, me has sacado de mis más elementales normas de conducta y te he vuelto a azotar el culo con el cepillo, mientras gemías, suspiras y me pedías más, y más. Te has vuelto a correr. Este es ya el tercer orgasmo que tienes mientras te azoto. Te tengo muy malcriada y haces conmigo lo que te da la gana. A veces creo que el esclavo soy yo porque siempre hacemos lo que te da la gana.

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