lunes, 4 de marzo de 2013

Que declaren mi coño de utilidad pública

Eres mi puta, mi perra, mi zorra, mi guarra. Lo sabes. Y yo lo sé porque me lo has dicho en numerosas ocasiones. De hecho no paras de recordármelo. “Soy un coño permanentemente ofrecido para ser follado", me dices. "No soy una perra, ni una esclava, ni una puta salida, sino un coño permanentemente mojado que suplica ser follado. Soy una perra en constante celo siempre dispuesta para ser montada, para ser follada hasta por un caballo". Eso me sueles decir, y suplicar, una y otra vez. Quieres ser usada, ofrecida, expuesta, exhibida como una puta zorra. 
- Quiero que mi coño sea declarado de utilidad pública, mi amo. 
- ¿Para que sea de uso libre?
- Sí, para que pueda ser considerado público y de libre uso.

Eso me dices, muy sincera, mientras caminas a cuatro patas delante de mi ofreciéndome tu brillante coño como una jaca que espera ser montada. 
-Necesito un semental, mi Amo, que me folle el coño sin piedad.

Y sigues paseando a cuatro patas delante de mi, ofreciéndome tu coño, restregándolo por los muebles y por las esquinas.
- Quiero que mi olor de perra en celo quede impregnado por todos los rincones de la casa para que cuando entre algún macho sepa que hay una perra salida dispuesta para ser follada.

Y así es. Y así será. Eres caprichosa, mi perra, pero un cielo dulce de putiferio zorrón.

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