lunes, 1 de abril de 2013

Entregada a un Amo negro para ser domada


Me pedías constantemente que instruyera, que te domara, que te castigara y te convirtiera en la sumisa más puta y zorra. Que te emputeciera. Pero como a veces me canso de azotarte el culo porque tú pides más y más, no he tenido  más remedio que alquilarte un macho dominante negro para que te zurre  y te calme. Le pagué con el dinero que tú sueles ingresarme cuando ejerces ocasionalmente de puta en el piso de tus amigas. Así que ese dinero está bien invertido y administrado. Lo guardo para estas ocasiones.

Te llevé a su casa y me deleité al ver cómo gozabas, como sentías el dolor y el placer de los azotes en tu culo de puta. Inenarrable. Cuando terminó contigo estabas madura, tierna, cariñosa y muy dulce. Viniste al sillón desde el que yo miraba y me besaste, acariciaste y me diste miles de arrumacos porque después de la doma por el negro, te habías quedado lista y preparada para mi disfrute.

Así que le pagué  al negro, te cogí en brazos, te lleve a la cama y te hice el amor con suma ternura, prodigándome en los besitos por todo tu cuerpo y, sobre todo, sobre tu culo rojo y dolorido.
- Ahora quiero que te pongas encima y me folles, cariño -me dijiste melosa y sumisa.
- Te vas a hacer daño porque cuando empuje para follarte tu culo sufrirá las embestidas sobre la cama y te va a doler el culo rojo.
- Eso lo que quiero, tonto -me dijiste mientras me empujabas encima de ti.
- Como tú quieras, amor. 
- Sí, fóllame, amor mío. No tengas piedad de mi.

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