viernes, 19 de abril de 2013

Soy tu esposa, y su puta

Soy su puta, y no puedo evitarlo. No sé cómo he llegado hasta aquí, pero así es, cariño. Me mira y ya me tiene el coño chorreando muslo abajo. Sabe que soy suya, que le pertenezco, que mi coño se moja por él. Y no sé cómo lo ha averiguado porque no he hablado nunca con él. Un día llegó, me miró a los ojos, y me arrodille. No pude evitarlo. Le abrí el pantalón y le chupé la polla. Pero él me cogió, me dobló sobre la mesa, me bajó la falda y las bragas y comenzó a follarme como un poseso. Y yo a correrme una vez, y otra, y otra, y otra.
No sé cuántas veces me corrí. Ni sé las veces que me corro con él porque todo es un continuó orgasmo, un vaivén de placer continuo que me deja extenuada y casi desmayada. No puedo evitarlo, cariño, pero soy suya y él lo sabe. Tiene la certeza de que cuando me mira,  mi coño ya está rezumando los jugos de mi deseo por él. Quizás lo huela, no lo sé, pero sabe que soy suya, que pienso constantemente en él, que me masturbo pensando en él, en la próxima vez que llegue, me coja , me folle y me use a su antojo.

Y no importa el lugar. Me folla en los lavabos, en su coche, en un hotel. Donde quiere, cuando quiere y como quiere. Y no puedo evitarlo. No quiero. Ya no. Me he rendido a él. Sé que es superior a mi, que me puede y cuando veo que viene me limito a abrir las piernas para facilitarle el trabajo, para facilitarle que me folle y me use a sus anchas, a su capricho, a su voluntad. Porque yo ya no tengo voluntad, cariño, lo siento.

Yo misma soy la que se pone a cuatro patas delante de él ofreciéndole mi coño de perra, húmedo, mojado, abierto y ansioso por ser follado. Me pongo delante de él y muevo mi culo de zorra para animarlo a que me monte como una perra, como una zorra, como su puta. Mi coño brilla por los jugos de mi placer y él los ve y me monta como una yegua en celo.

Soy completamente suya y él lo sabe. Tiene ese poder y ese derecho. Ha adquirido el derecho de follarme cuando quiera y usarme a su antojo sin haber pagado nada. Sin preguntar. Llega y coge mi coño, lo que es suyo y se lo folla. Y luego lo deja hasta la próxima vez. Y lo peor de todo es que sabe que estoy casada contigo. Y que es tu mejor amigo. Y tu jefe. Pero no le importa. A ti parece que tampoco te importa porque te veo ahí de rodillas masturbándote mientras te lo confieso y veo que te has corrido como un poseso llenándolo todo de leche. Mejor así. Tenía miedo de decírtelo, pero ya veo que te lo tenía que haber dicho mucho antes.

2 comentarios:

Devastiel dijo...

Así mejor, todos felices.
Y con mucho placer en juego :)

algamarina dijo...

Excitante!

Saludos azules desde mis olas...