miércoles, 10 de abril de 2013

Tus caprichos de sumisa


Me dices que te vas a esmerar, que quieres entregarte un poco más cada día. Que quieres más, mucho más. Empezaste con miedo, dubitativa y recelos. Pero eso fue hace años. Poco a poco tú misma has ido subiendo los límites y ahora el que tiene miedo soy yo, mi querida zorra.

Dices que quieres ser una puta zorra de verdad, pero entonces qué pinto yo en esto.  He de soportar que tú quieras entregarte a otros, sin límite, y convertirte en una puta zorra. “Tú serás mi macarra y cobrarás todo el dinero”, me dices balbuceando mientras me chupas la polla arrodillada. Y yo te digo que sí, pero va a ser que no.

No soporto la dictadura de las sumisas, que sean ellas las que impongan  qué se hace y qué no. Las hay a miles. Una cuestión es que atienda a tus fantasías y otra que yo me someta a ellas. Tu placer es ver que mi polla está dura al usarte, someterte y convertirte en mi puta zorra. Pero eres “mi” puta zorra, no de los demás.

Eres ejecutiva de una empresa. Allí mandas sobre todos los que están a tus órdenes que son muchos. Estás acostumbrada a que se haga lo que tú quieres, pero aquí no es así. De hecho fuiste tú la que quisiste entregarte. Y desde que eres sumisa y usada como una puta perra zorra, te has convertida en una cruel jefa en tu empresa. Cuando más te entregas aquí,  más dura eres allí. Será la ley de compensación.

Pero ya estoy cansado de tus imposiciones, de tus rabietas de niñas pidiendo un juguete y llorando cuando no lo consigue. Así que te voy a dejar atada en la cama para que reflexiones. No,  mejor te pongo unos cepos en los pezones para que los saborees y disfrutes, y te dejó ahí de rodillas hasta que regrese.

O te ato con las piernas elevadas y unidas a tus manos,  como tanto te gusta para sentirte ofrecida, expuesta y abierta para ser follada. Me seduce la idea de que te quedes ahí ofrecida y esperes a que yo regrese. Sólo o en compañía de alguien, ya sabes.

Quizás venga con tu mejor amiga y te ofrezco a ella para que te folle  así, tal y como estás,  con tu coño ofrecido. Ya sabes que está loca por ti y quiere follarte hace tiempo. Quizás empieces ejerciendo de puta con tu mejor amiga. Estoy seguro de que pagaría muy bien. ¿Ves?... Puedo cumplir tus fantasías sin que tú la impongas. Serás puta de pago, como deseas, pero de una mujer.

Así que ahí te quedas, cariño, porque voy a una reunión de trabajo.   He quedado con tu marido.

1 comentario:

Devastiel dijo...

Hace tiempo leí por estos mundos, sobre una sumisa que deseaba dominar desde abajo, de rodillas. Hay muchas sumisas, que sólo se someten si sienten que, en el fondo, ellas tienen el poder absoluto. Un saludo.