martes, 18 de junio de 2013

Me gusta que él me rompa el culo

Te quiero, cielo, pero lo necesito a él para que me rompa el culo. Es un canalla y por eso lo quiero. Os quiero a los dos. De ti me gusta tu dulzura, tus mimos y tus lamidas para cerrarme el culo y dejarlo vía libre para que él venga, me coja y me rompa el culo con su enorme polla. De él me gusta eso, precisamente eso. Lleva rompiéndome el culo cinco años y no puedo dejar de hacerlo, de permitir que me lo rompa cuando quiera y como quiera. No puedo ni quiero evitarlo.

Me visto de cuero para ti, para excitarte porque sé lo que te gusta, lo que te va, y te doy caña, pero el culo es suyo y lo sabes. A ti te va la marcha, te domino y azoto, pero con él no puedo. Él me puede pues es un macho de verdad. Y no puedo negarle mi culo.

Se lo suplico incluso. Sé que no me ama, que es un canalla, que me usa; que viene y me coge para romperme el culo y luego irse sin decir ni tan siquiera  “hola cielo”. No necesita de mimos ni caricias para prepararme. Siempre estoy dispuesta para él, para que me rompa el culo a su antojo. Y tú siempre estás dispuesto para lamérmelo y cerrármelo para él. Lo sabes.

En el fondo sabes que te gusta cerrármelo con tus mismos para que él pueda follármelo y rompérmelo. Para que pueda romperme el culo a sus anchas, a las anchas de su enorme polla. Y así ha sido siempre, desde que lo conozco y así seguirá siendo siempre. Lo sabes. Yo lo sé. Y él lo sabe. 

Así que no llores más y lámemelo,  un día más. Me ha llamado y dice que viene. Y sé que quiere que mi culo esté bien cerrado para que pueda rompérmelo a su gusto y placer. Es su culo. Le pertenece.
Yo le pertenezco aunque no lo quiera, aunque te quiera a ti, amor mío, pero no puedo evitar el deseo de ser usada por él, el ansia de que me rompa el culo a lo bestia, como el canalla que es y siempre será. Lo ha sido siempre.

Me rompió el culo en los lavabos del instituto. Y en su despedida de soltero cuando se casó con Marta, mi mejor amiga. Allí también me lo rompió y ha seguido rompiéndome el culo desde entonces, pese a que está casado.

Y ti te he conocido después, te amo, pero sabes de sobra que lo necesito a él, que no puedo vivir sin él, aunque no lo ame. No puedo explicarlo, pero sé que tú lo entiendes.

Así que deja de llorar y lámeme el culo con todo tu cariño. Quiero que esté bien cerrado para él, para que pueda abrirlo con su polla y me lo rompa.
- ¿Lo comprendes?
-  Sí, lo comprendo.
-  ¿Lo aceptas?
-  Sí, lo acepto.
-  Y pese a ello, ¿insistes en casarte conmigo?
-   Sí, amor mío.
-  ¿Sabes que nada va a cambiar tras la boda?
-   Sí, lo sé.
-  Entonces de acuerdo. Cuando venga y me rompa el culo le diré que vamos a casarnos. Espero que no ponga ninguna pega y que nos dé su bendición.
-  Me parece bien.
-  Creo que incluso le gustaría ser el padrino de nuestra boda.
-  Me parece bien, amor mío. Lo que tú digas.

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