jueves, 20 de junio de 2013

Mi zorra caliente

Yo me trasladaré a tu ciudad y cuando llegue al portal te daré una llamada perdida. Entonces tú te irás a la cama de matrimonio, te ataras los pies a la cama, boca abajo y luego las manos con esposas al cabecero.

Quedarás así boca  abajo tal y como te ordené. Antes habrás dejado la puerta de la calle entreabierta. Yo subiré a tu piso, entraré en tu casa, accederé a tu cuarto y me quedaré mirándote allí tendida, con las manos y los pies atados a la cama.

Cogeré la cabecera, la doblaré y te la meteré bajo la barriga para que tu culo y tu coño quede bien alto. Luego me desnudaré, me subiré a la cama y te follaré a pelo. Quiero preñarte y lo sabes. Quiero preñar a mi sumisa, a mi esclava.  Estás fértil. En tus días más fértiles. Los dos lo sabemos porque usaste el aparato para averiguarlo. Digamos que tu coño está listo, tú útero preparado y tu coño predispuesto pues cuando te lo he tocado está jugoso, excitado, mojado...

Tú gimes y suspiras y yo sigo acariciándote el coño, pero parando de gope cuando veo que vas a correrte. Mueves el culo y el coño sobre la almohada pues quieres masturbarte con ella y correrte, pero unos azotes en tu culo te hacen desistir de ello. Estás jugosa, en tu salsa. Desde donde estoy puedo oler tu coño de perra en celo, de perra salida que anhela macho, anhela polla.
- Fóllame y préñame ya, por favor. 

Pero yo callo. No es suficiente y lo sabes.
- Te suplico que me preñes –me dices ansiosa.



Ahora sí. Y te meto la polla y te follo. Sin decir palabra. Todavía no has visto mi cara. No sabes si soy yo o es otra persona. Un amigo al que he enviado con el encargo. Te lo dije, te avisé de que podría ocurrir. Pero te dio igual. Se conoce que confías en mi porque suplicas que te preñe mientras te follo. Y me corro. Me corro en tu coño a borbotones y mi esperma baja ya hasta tu útero.

Te dejo ahí, con el culo levantado para que los espermatozoides bajen a tu útero con más facilidad. Y me voy al bar a tomarme una copa. Cuando la termino subo y vuelvo a follarte. Y vuelvo a bajar al bar. Y vuelvo a subir. Y así, hasta que te has quedado dormida.

Al día siguiente te doy de desayunar, pero sigues sin verme la cara. Y te sigo follando atada a la cama. Hasta que te quedes embarazada. Supongo. Porque cuando me he cansado me he ido.  Me imagino que te desatará tu marido cuando llegue. Lo había acordado todo con él, aunque tú  no lo sabes.

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