lunes, 14 de marzo de 2016

Cada día me haces sentir más perra, más puta


Cada día me haces sentir más perra, más puta. Necesito sentirme todavía más y más, es una sensación que me devora, me quema, siento que aun no soy todo lo que debo de ser: esa perra caliente y sumisa que da todo por tí. Por eso aquel día te pedía más, te suplicaba más. Mi coño y mi culo estaban expuestos para ti, para tu polla, para tus dedos, para tus deseos.

Atada de pies y manos me follabas sin piedad, fuerte y duro en cada embestida. Cada penetración era un suspiro,un jadeo, me dabas placer un placer enorme pero yo, yo quería ser tu perra, no tu coño caliente, ni tu culo de puta zorra. Te comencé a provocar diciendo que no te sentía, que tu polla era poco para mi coño, te miraba con cara de zorra, sonriendo, disimulando que

no me dabas ya placer.

-Si fueras un buen amo, sabrías dominarme pero no, no sabes, no lo consigues. Eres débil, no me castigas, ni me pegas, ni me follas duro.

Te provocaba con palabras obscenas mientras tu me seguías penetrando cada vez con más fuerza, eso me hacia ser mas mala, más zorra.

- Debo de ser una buena sumisa, nunca me pegas, ¿a que no te atreves a darme de hostias?, ¿ehh, ehhh?

Yo reía y tu me mirabas impasible, concentrado en tu placer, en tu coño abierto, en tu culo penetrado por un dildo. Notaba como te cabreaba el que te dijera aquello.

- ¿Qué quieres, quieres que te de de leches putaaaa? -me decías una y otra vez.

Y yo asentía, me reía, te provocaba diciéndote que no eras capaz de pegar a tu linda perra, a tu zorrita caliente, que eras demasiado blando para hacerlo. Me diste un cachete; me reí burlándome de tí. Me gustaba, pero solo pretendía excitarte, que tu placer aumentara al pegarme y comenzaste a follarme a la vez que me dabas una hostia; al mismo ritmo me follabas y me pegabas, sin tregua y mi coño te sentía y mi cara también. Yo gemía, entre el placer que me daba el sentirme así de sometida y el dolor que me provocaban tus bofetadas, tu polla que rompía mi coño hundiéndose en el hasta el fondo. Aún así te pedía más, más.

- Dame, dame más fuerte, pégame más, fóllame, soy tu perra en celo, tu puta sumisa que tienes que domar, si no me iré a buscar un Amo más bruto, que me joda bien, que me haga suya de una manera menos sutil, más animal, que me dé de hostias de verdad como como se merece la puta zorra que soy. Pues domameeeeeee, fóllame, dame de hostias hasta que te corras de placer, hasta que tu puta no pueda seguir tu ritmo y desfallezca ante ti.

Así me tuviste follándome y abofeteándome, hasta que tu cara anunció tu llegada, tu orgasmo y contigo el mio. Ya calmados los dos me besaste la cara, las mejillas rojas por tus azotes. Te sentí brutalmente mi dueño, y ¿sabes?: así deseo que sea siempre para sentirte MI Amo, Mi dueño; Mi Señor, Mi Vida.

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