lunes, 23 de mayo de 2016

Necesito ser su perra, su zorra emputecida...


¿Lo ves?...Míra tu pollita y la de él. El es un macho, un verdadero hombre y tú un pusilánime al que quiero, sí, pero yo también soy sumisa y necesito más, mucho más. Necesito un macho que me sujete fuerte y me folle porque me considera su zorra, su puta, su perra.

Un hombre muy hombre que me coja y no e suelte; que me meta su polla en la boca y se quede allí de por vida porque mi cuerpo chorrea de placer. Contigo no. Contigo nunca he gozado y lo sabes. Incluso de novios te mentía. Y supongo que tú sabías como era yo y decidiste casarte conmigo. Lo tenías que saber porque yo te lo insinué muchas

veces y tuviste que entenderlo.

Soy sumisa, muy perra, muy zorra y necesito un macho que me dé, que me tome, que me haga suya, que me ha correrme con un sólo gesto al indicarme que me arrodille ante su polla. Necesito más, mucho más. Todo eso que tú no puedes darme porque tienes alma sumisa y prefieres que te humille porque así gozas.

Pero yo no. Me gusta dominarte y humillarte pero necesito más, mucho más. Todo que tú no puedes darme porque eres muy sumiso. Por eso has aceptado que te ponga los cuernos con tu jefe mientras tú viajas en camión a Alemania para llevar frutas.

Al volante te sientes cornudo, sabe que estoy follando con tu jefe y te excitas sobre manera. Sabes que tu esposa, la madre de tus hijos, es la esclava de tu jefe y a la que se folla y azote como quiere, cuando quiere y como quiere. Sólo tiene que silbar porque acude a él de rodillas para postrarme ante su polla de macho.


Y a ti te gusta saberlo. No puedes excitarte de otra forma, cariño. Te amo mucho y por eso me alegra que fueses tu mismo el que lo invitara a follarte a su esposa. Y además le pediste que te mandara con el camión de la empresa más lejos, mucho más, para sentir que e´l te hacía cornudo más tiempo.

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